Afirmas que las cajas de cerillas de seguridad están a salvo de igniciones accidentales pero la caja en si misma no es muy robusta. Dentro de los bolsillos se puede romper, o la superficie de encendido puede humedecerse. Por lo que siempre la mantienes dentro de un estuche adicional. Enseña el estuche y señala el hecho de que la caja de cerillas se puede ver a través de la ventanita.
Saca la caja y di que tú no fumas y, por lo tanto, no necesitas una caja de cerillas. Una vez dicho esto, ponla de nuevo en el estuche, voltéalo y en un momento desaparece. La desaparición es tan instantánea que los espectadores quedarán asombrados.