Seas o no fumador a todos nos ha pasado alguna vez que seamos fumadores o no nos han parado por la calle o algún conocido nos ha pedido fuego, es el mejor momento para ser de lo más cordial y ofrecer fuego al amigo o al gorrón que todos los días nos lleva el mechero.. Cuando te pida fuego tú le ofrecerás la caja de cerillas y cuando meta la mano para coger una sentirá como un mordisco, como si un bicho le picase sentirá que tiene el dedo irritado. Lo mejor es que la caja de cerillas no es nada sospechosa.