Cuatro cartas son mostradas: una tiene dibujada un mono, mientras las otras tienen un racimo de plátanos. El mono es colocado sobre un racimo, pero está tremendamente hambriento, de modo que se los come todos, dejando la carta completamente blanca. Lo mismo sucede con los otros racimos: se come todos los platanos y las cartas quedan completamente en blanco. Al final, el mono está excesivamente gordo.