El mago muestra una varita de la que cuelgan los pompones y dice que los rojos son los más mágicos. Dicho esto, pasa la varita por detrás de la espalda y el pompón rojo se mueve de un extremo a otro. Luego, repite los mismos movimientos y hace que vuelva al punto de partida. Para el público es obvio que el mago cambia el lugar del pompón girando la varita tras su espalda. Pero deja a todo el mundo sorprendido haciendo que el pompón acabe en el medio de la varita.
La varita tiene 30 cm de longitud. Fácil de hacer, entretiene a niños y adultos.