Muestras al público una cuchara de metal, sólida. Concentras toda tu energía psíquica sobre ella, y observa cómo se dobla en la punta de tus dedos.
Como gran final ¡la cuchara se rompe por la mitad! Puedes entregar al público las dos piezas separadas para que las examinen, y no hallarán nada raro ni fuera de lo común.
Sin cubierta ni movimientos secretos. Los espectadores no podrán creer lo que ven sus ojos cuando vean como se dobla la cuchara.